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EL NOBLE SENDERO ÓCTUPLE.

  1. Este Sendero comprendido en la cuarta Noble Verdad es el Sendero Medio, llamado así por evitar los dos extremos, tanto la búsqueda de la felicidad a través de los placeres sensuales, como la mortificación de uno mismo. Este Sendero Medio es llamado el Noble Óctuple Sendero, ya que consta de ocho factores, que componen

 

los tres principios capitales del adiestramiento y disciplina budistas:

La sabiduría (pala),
la conducta ética (sila)
y la disciplina mental (samadhi).

1.- Recta comprensión
2.- Recto pensamiento
Estas dos son la Sabiduría

...............
3.- Recta palabra
4.- Recta acción
5.- Recto medio de vida
Estas tres son la conducta Ética

...................
6.- Recto esfuerzo
7.- Recta atención
8.- Recta concentración
Estas forman la Disciplina Mental

  1. Estos ocho factores no son separados y deben desarrollarse simultáneamente, ya que todos ellos están estrechamente relacionados entre sí, y cada uno contribuye al cultivo de los otros.

 

    El desarrollo de este camino, la práctica de sus ocho pasos, junto con la comprensión de las cuatro nobles verdades es la base imprescindible sobre la que se asienta todo el budismo, la base para erradicar el sufrimiento y alcanzar la iluminación.

 

Alcanzar la “iluminación”, el nirvana, se puede explicar así:

    La naturaleza de Buda, la naturaleza de la mente, es como un sol, siempre luminoso, siempre presente. Lo único que es eterno e inmutable. Solo las nubes que tiene delante impiden que se expanda su luz. De esta misma manera, esa naturaleza de la mente,(Rigpa en tibetano) esa naturaleza de Buda, siempre ha estado y está alumbrando dentro de cada uno de nosotros. Como las nubes tapan el sol, los pensamientos negativos, la mente pensante (sem en tibetano) causa de las emociones aflictivas o venenos, oscurecen esa Luz interna e impiden que se manifieste.
   Para iluminarse no hace falta viajar a ningún lugar ni alcanzar nada, pues esa iluminación ya esta, potencialmente, dentro de cada uno desde siempre. Sólo hay que despejar esas nubes, los pensamientos negativos causa de las emociones negativas y que provocan el sufrimiento, para que la Luz interna brille en todo su esplendor.
    Por esto se dice en budismo que “hay que transformar la mente”. En psicología se dice que somos lo que pensamos, que nuestras emociones están regidas constantemente por los pensamientos y que para transformar las emociones hay que “aprender a pensar”. Lo que hoy la psicología y la neurología admiten tras pruebas empíricas, Buda ya lo sabía hace dos mil quinientos años y así nos lo transmitió.  “Aprende a caminar por el Noble Sendero  óctuple, así dejaras de sufrir y alcanzarás la iluminación”.

 Una forma mas sencilla y concreta de decirlo sería: Para alcanzar la iluminación es necesario quitar las emociones negativas, que son causadas por la mente. Por lo tanto transformando la mente se pueden transformar las emociones negativas.
En realidad es así de sencillo.

Veamos lo que nos dice el Dalai Lama al respecto de la enseñanza:

Del libro Como un relámpago ilumina la noche. Pag. 25. Dalai Lama. Ed.Imagina.

   En Tíbet se preservaron todas las enseñanzas del buda, desde las cuatro nobles verdades hasta los más altos yogas tantras, y se practican tradicionalmente.

   La primera etapa es el pequeño vehículo (Hinayana) o vehículo fundamental, el camino de las cuatro nobles verdades. Se empieza tomando por base la disciplina y aplicando las reglas de conducta del vinaya (conducta moral, especialmente la de los monjes ordenados y laicos budistas). Después se desarrolla el adiestramiento en la concentración y la sabiduría con ayuda de las 37 prácticas que conducen al despertar. Estos tres adiestramientos espirituales (disciplina, concentración y sabiduría) son la base de los otros dos vehículos.

    La segunda etapa es el gran vehículo (Mahayana. Consiste en la práctica de las seis paramitas ( seis perfecciones transcendentes: la generosidad, la disciplina, la paciencia, el esfuerzo, la concentración y la sabiduría)

    La tercera etapa es el vehículo diamantino (vajrayana) o vehículo de los mantrans secretos, que pone en acción los métodos extraordinarios para realizar la concentración profunda a través de la unión de la meditación de la calma mental y de la visión penetrante o clara (samahata y vipassana) y para progresar en la práctica progresiva de las cuatro clases de tantra: Kriya, upa, yoga y annatura.
Desde hace más de 25 siglos, el budismo ha pasado por numerosos países, pero es en Tíbet donde se han preservado la totalidad de las enseñanzas de los tres vehículos en él se encuentra una admirable tradición que permite a un individuo integrar estos diferentes niveles en una misma sesión de práctica, sin dejar de respetar su encadenamiento jerárquico. Más aún, en Tíbet los eruditos no han olvidado la práctica espiritual y los practicantes no han descuidado el estudio: los sabios han unido conocimiento y realización. Esa es, me parece, una excelente manera de proceder.

Del libro Compasión y no violencia. Pag 61 y siguientes. Dalai Lama. Ed. Kairós.

En el budismo tibetano combinamos las enseñanzas básicas de las cuatro nobles verdades con la Bodichitta y las seis paramitas con el yoga de la deidad y otras prácticas yóguicas. Primero pones la base y luego construyes para llegar a la cima de la práctica.

Es importante saber que sin la práctica del tantrayana o de la Bodichitta, sólo con las cuatro nobles verdades puedes alcanzar la liberación. Por otra parte, sin una práctica basada en estas últimas, la mera enseñanza de las 10 paramitas o del tantrayana no es posible.
Sin el tantrayana, sólo con el sutrayana, podemos practicar y conseguir un resultado satisfactorio. Pero si se practica sólo el tantrayana sin el sutrayana es imposible alcanzar un resultado satisfactorio. Las enseñanzas son como la planta baja, el primer piso, el segundo, y así sucesivamente, de un edificio. Sin la planta baja es imposible construir el primer piso.
Es necesario comprender esto porque la gente a veces es impaciente y quiere la budeidad de inmediato, sin tener en cuenta las cuatro nobles verdades o las seis paramitas. La práctica de la deidad, del mandala y del recitado por sí solas no funcionan. Hemos de ir paso a paso.

 

 

 

 

 

 

 
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